
Son muchos los que en innumerables ocasiones admitimos o queremos hacer creer que el centro de nuestro existir es el sentimiento más inexplicable, el más inestable, el más indispensable en la vida del ser humano; bueno eso es lo que creemos o decimos, pero en realidad es amor lo que estamos buscando o una simple ilusión vacía, sin fundamentos, solamente una idea vaga de tener compañía. Muchas veces pensamos que compartir momentos con la persona que nos agrada es estar enamorados, a veces decirse “te amo” es de verdad estar amando, mas no es lo mismo en sus miradas, en sus actos, en sus pensamientos.
La necesidad del ser humano de no estar solo lo lleva a actos inexplicables y que nosotros llamamos buscar la plenitud del amor, mas en realidad no sabemos cuándo es que estamos en busca del verdadero amor o solo ser una pareja que salen juntos al cine, que se toman de las manos y que creen demostrar el amor mutuo con besos y caricias. Amar, es más que ver o tener la vida color de rosa, como se expone en una canción, hay una gran diferencia entre amar y querer. El querer es gozar y disfrutar, por otro lado amar es darse por completo, exponerse a sufrir, caer y levantarse, recibir heridas mortales, más aun así tener la fuerza de seguir adelante por lo que más añoramos.
La gran distancia de estos dos conceptos es real y es el más grande error en que caemos, vivimos engañados en gran parte de nuestra vida, buscamos algo que es muy diferente a lo que pensamos y al final nos quedamos con la sensación más grande de soledad que nunca antes, quizá, imaginamos.
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