martes, 24 de marzo de 2009

Desfalleciendo bajo la luz de luna...


Esta vez desperté, y me dirigí directamente al espejo; observe fijamente mi imagen por el lapso de diez minutos, sonreí y la extraña sensación de una felicidad reciproca recorría súbitamente mi espalda, observe el cielo desde la ventana y note la mayor densidad de oscuridad de la noche, y cuando me disponía a redirigir mi mirada a otro lugar una estrella descendió de ese oscuro paisaje de maravillas aparentando haber obtenido los deseos, pesares y felicidades humanas.

Me desconcerté un momento y lo que aun resuena en mi mente es la cuestión del porque dude.

Lentamente me dirigí a tomar un baño pero asi como aumentaban mis pasos aumentaba mi intermicion hacia mi pasado, mis hechos, hacia mis recuerdos.

Un frío recorrió mi ser, pero al mismo tiempo sentí la impresión de que algo impidió que todo sucediera, fue el destino o en realidad solo fue la casualidad.

Me encontraba oculto, con temor a la luz por ser quemado mas aborreciendo esta oscuridad; cuan gran tortura puede ser esta opacidad, cuan tenebrosa esta soledad, ¿Que grado de oscuridad debe alcanzarse antes de ver la claridad?

Esa vez me decidí a enfrentar la luz escaparme hacia la claridad, ya que perderte cada vez mas me impulsaba he incrementaba el deseo de tenerte mas cerca. Salí, te alcance mas no me acerque, te gane pero te perdí, pero con eso me conforme.

Nuevamente me oculte, pero esta vez con una herida extraña en mi pecho, que al parecer no es común, no en este mundo diría yo. ¿Como apareció?, creo recordarlo, me observaste mas no dijiste nada, solo un breve acercamiento y repentinamente el contacto de tu mirada con la mía , hizo arder mi pecho, pero jamas incomodo solo al pedirte que sintieras mi corazón, tu colocaste tu mano sobre el y allí revivió.

Te alejaste y parte de el te llevaste, esa herida, a mi alma fue dirigida pero al igual que mi corazón juntos sufrían, te perdiste bajo la luz de la luna y esa herida comenzó a sangrar, nunca se detuvo, nunca desapareció, nunca se extinguió, nunca sano, nunca te olvido.

Esta herida inusual es y cada vez que mi ser oculto en las tinieblas de esta oscuridad recibe aquella capaz de alejar esta oscuridad, aquella tenue, delicada, hipnotizante luz, aquella que procede del único cuerpo que aun puede encontrarte, aquella que me hace recordarte, aquella luz de luna que a esta herida activa, y desfallezco de dolor, perdiendo toda mi sangre, toda mis esperanzas, todos mis sueños, perdiendo mi vida, cada vez.

Esta vez me desperté en la oscuridad, mas siendo dispersa levemente, esta vez me desperté desfalleciendo bajo la luz de luna.



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