Justo ahora en total silencio, bajo la profunda y
pesada sabana del oscuro desaliento que se intenta sellar en mi mente,
intentando escapar al efecto de los susurros del amo y señor del pesimismo...
Aquel extraño pensamiento de lógica retorcida, el
debate mortal, la línea final donde muchos de los posibles héroes, se quedaran
soñando con la posibilidad de alcanzar llegar a ser la leyenda que los impulso
a soñar, el turno del gran pensador de ser entrevistado por el destino y el
camino divido en dos... ¿Qué harás? El prestigio de la lógica, del cálculo
exacto, del no desperdiciar las energías ni poner en la cuerda floja el centro
de tus emociones; Lo incierto, lo arriesgado, pagar el alto precio de lo que
nunca es seguro, enfrentar al dragón sin armas ni armadura por el sueño de
sentir las puntas de tu cabello chocar contra mi rostro.
El Sabio fue reemplazado por el impulsivo, el
sigiloso y mortal ninja abandono el cuidado de la soñadora luna y viajo entre
el nublo rojo de la esperanza a no morir, todo por sentir la mirada de esos ojos cafés. Herido
de muerte sin luchar, temeroso pero decidido, la batalla se libró y la victoria
soñada tuvo su presentación de etiqueta de la manera menos planeada... Tu sonrisa,
el resultado, eclipso el predestinado final; el vidente gritó: “Esto, en lo que
vi, jamás sucedió”.
Un camino lleno de verde pálido, con señales del
marrón otoñal, fue la senda al nuevo ataque; los débiles suspiros del viento
llevaba el ritmo del caminar, no habían
acciones, quizá algunas palabras distantes al centro del objetivo, nunca más
hubo heridas, solo el destello de un posible intercambio... Tu sonrisa ataco,
mi esperanza se encendió.
Esto no era un sueño, se repetía al despertar,
pero es una historia que no puedo contar.
Tus manos construían mientras tu promesa
cumplías; la dulce tortura que soportas cada día, era su medalla olímpica, le
decían. El y la luna los únicos espectadores mientras desde el profundo techo
claroscuro de la noche su amiga y consejera de luz plateada alumbraba con
delicadeza en su imaginación las mejillas de este ser por el cual el aun no
perecía.
Otra vez tú, Oh! Fénix, invitándome a viajar, tus
alas no me queman mientras consumes las olas del mar, esta vez puedo avanzar,
podre soñar, tus manos tomar, tu rostro acariciar, más aun no tus labios besar... Divertida espera... que pronto a su
fin ha de llegar, ¿qué cambio? El intercambió se completó.
Justo ahora en total silencio, frente al espejo,
intentando al otro lado llegar, no es ficción, no es mi imaginación, al parecer
esta es mi realidad, pude llegar, y no estaba solo en el reflejo: roces de
cabello en mi rostro, profunda mirada de ojos cafés y la sonrisa pacifica, fue
mi perfecto complemento.

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