Muchas veces al caer en las manos del denominado gran sueño escarlata, donde la mente es separada del cuerpo, destinada a sufrir una espera casi eterna con tormento inagotable, un aura de soledad ambienta el espacioso escenario de la desdicha, las rosas son tornadas incoloras y las aves mudas; apartado de la felicidad, solo esperando el retorno de la fuente de esperanza, de la fuente de liberación, de la fuente de amor mas ardiente que el mismo sol, de mi fuente de vida, de mi fuente del sol....
Casi totalmente debilitado, deambulando hacia la destrucción, surges como agua viva, reforzando el deseo de continuar, el deseo de amar, el deseo de retornar a mi felicidad, el deseo de restaurar la “Gran Fuente”; la delicadeza y poder ¡Oh! que maravilloso...
Adicto a tu esperanza otorgada, sin escuchar las advertencias que interpretan que estoy tentando al mismo peligro, pero amando cada vez mas tu presencia; siento que me ahogo, siento que me hundes, siento que me salvas...
Este peligro me hace sentir cerca nuevamente de la vida, de haber abandonado ese sueño aprisionante, atormentador, sin fin, castigo para los desdichado, castigo para los abandonados, mas nunca mas castigo para mi...
Oh mi dulce y salada nueva fuente de vida, oh mi “Acuario” de fortaleza y amor, oh mi perdición, oh mi bendición...
“Escucho tus susurros rompiendo el silencio y me calma tu sabor en mis labios de tus besos salados”...
“Espero por ti mi “Acuario”, te necesito mi acuario, te temo mi acuario, mi eterno destino mi Acuario...
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